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LA INTEGRIDAD FUNDAMENTO DE UN CARÁCTER BIEN ESTRUCTURADO

Actualizado: 21 jul 2021


INCIDENTE EN LA VIDA DE


THOMAS MORO


BASADO EN LA VIDA REAL



Hablando de la importancia y lo fundamental que es la integridad, Tad R. Callister, narraba una parte de la vida de Thomas Moro. El erudito Callister, nos decía que en su clásica obra:


Un hombre de dos reinos, el escritor Robert Bolt, exalta la integridad de Thomas Moro, aquel fiel servidor del rey Enrique VIII, de Inglaterra.



Siendo un hombre ilustrado y el canciller de la Inglaterra del siglo 16, Moro, era en verdad el símbolo mismo de la honestidad y la integridad. En la obra de Bolt, Sir Richard Rich, declara que cada persona tiene un precio para venderse, al decir:


“¡Cada hombre tiene su precio!… en dinero… placer, títulos, mujeres, pertenencias, siempre hay algo”. Debido a que el rey Enrique VIII, no tenía herederos varones con su esposa la reina Catalina de Aragón, este deseaba divorciarse de ella y casarse con Ana Bolena. El papa de la iglesia católica se oponía, ya que la iglesia prohibía el divorcio.


Muy contrariado el rey, les exigió a sus súbditos que lo apoyaran para obtener el divorcio. Pero Sir Tomas Moro, un hombre altamente admirado y respetado por el pueblo se negó a tal respaldo.


Su rectitud y conciencia se lo impedían, incluso a quien el rey, personalmente le solicitó su apoyo para tal divorcio. Sus razones para tal falta de respaldo tenían bases muy sólidas y él no podía traicionarse a sí mismo.


Las pruebas a su determinación de rechazar el respaldo a su majestad se vieron asediadas cuando sus amigos utilizando su presión y encantos amistosos, lo persuadían con toda clase de argumentos para que él cediese, pero Thomas Moro, jamás lo hizo. 


Al despojarlo de sus riquezas, posición y familia, su firmeza en el no apoyo seguía una constante. Juzgándolo falsamente y arriesgando su vida, aun así no cedió.


Su integridad no se vendía a ningún precio. Sin  dinero, poder político, amigos y familia, su lealtad a su manera de pensar y su conciencia, no admitieron ninguna rendición. Acusado falsamente de traición, Sir Richard Rich, mintiendo al cometer perjurio lo declara culpable.