ABRIL 15/ 2018

L A   I N T E G R I D A D   F U N D A M E N T O   

 

D E   U N   

 

C A R Á C T E R   

 

B I E N   E S T R U C T U R A D O

 

 

I N C I D E N T E   E N   L A   V I D A   D E   

 

T H O M A S   M O R O

 

B A S A D O   E N   L A   V I D A  R E A L

 

Hablando de la importancia y lo fundamental que es la integridad, Tad R. Callister, narraba una parte de la vida de Thomas Moro. El erudito Callister, nos decía que en su clásica obra:

 

Un hombre de dos reinos, el escritor Robert Bolt, exalta la integridad de Thomas Moro, aquel fiel servidor del rey Enrique VIII, de Inglaterra. Siendo un hombre ilustrado y el canciller de la Inglaterra del siglo 16, Moro, era en verdad el símbolo mismo de la honestidad y la integridad. En la obra de Bolt, Sir Richard Rich, declara que cada persona tiene un precio para venderse, al decir:

 

“¡Cada hombre tiene su precio!… en dinero… placer. Títulos, mujeres, pertenencias, siempre hay algo”. Debido a que el rey Enrique VIII, no tenía herederos varones con su esposa la reina Catalina de Aragón, este deseaba divorciarse de ella y casarse con Ana Bolena. El papa de la iglesia católica se oponía, ya que la iglesia prohibía el divorcio.

 

Muy contrariado el rey, les exigió a sus súbditos que lo apoyaran para obtener el divorcio. Pero Sir Tomas Moro, un hombre altamente admirado y respetado por el pueblo se negó a tal respaldo.

 

Su rectitud y conciencia se lo impedían, incluso a quien el rey, personalmente le solicitó su apoyo para tal divorcio. Sus razones para tal falta de respaldo tenían bases muy sólidas y él no podía traicionarse a sí mismo.

 

Las pruebas a su determinación de rechazar el respaldo a su majestad se vieron asediadas cuando sus amigos utilizando su presión y encantos amistosos, lo persuadían con toda clase de argumentos para que él cediese, pero Thomas Moro, jamás lo hizo. Al despojarlo de sus riquezas, posición y familia, su firmeza en el no apoyo seguía una constante. Juzgándolo falsamente y arriesgando su vida, aun así no cedió.

 

Su integridad no se vendía a ningún precio. Sin  dinero, poder político, amigos y familia, su lealtad a su manera de pensar y su conciencia, no admitieron ninguna rendición. Acusado falsamente de traición, Sir Richard Rich, mintiendo al cometer perjurio lo declara culpable.

 

Al este disponerse a abandonar el tribunal Thomas Moro, al verle una cadena oficial colgada al cuello, le pregunta el significado de aquella. El fiscal Thomas Cromwell, responde por él y le dice que Sir Richard, ha sido nombrado el fiscal de Gales.

 

Al ver la bellaquería de Rich, Moro, le dijo: ¿Por Gales?, Richard, de nada le sirve a un hombre dar su alma a cambio de todo el mundo. Sentenciado a la máxima pena en 1535, Thomas Moro, permaneció en prisión en la Torre de Londres, hasta ser decapitado el 6 de julio de ese mismo año.

La vida de los hombres y las mujeres es una prueba continua de su integridad. Desafortunadamente la inmensa mayoría de la humanidad tendrá motivos para lamentarse, en la vida venidera con llanto y crujir de dientes, sollozando por haber vendido su alma por un plato de lentejas, el placer, las riquezas o la fama.

 

La base fundamental de toda virtud radica en la integridad.  Ella es el cimiento de nuestro carácter. 

Tad R. Callister

La integridad: Fundamento de una vida como la de Cristo

Liahona Febrero del 2013

  Formación de una familia excelente: Nuestra mejor contribución a la sociedad.

 

  De las cosas pequeñas nacen las grandes.

 

  Elevando nuestros niveles de excelencia.

 

  Sanando nuestras heridas emocionales.

 

  Aplicación de principios correctos uno de los mejores refugios para las tormentas     de la vida.

 

  Abandonando nuestros actos irreflexivos.

 

  Reparación de los añicos en nuestras vidas.

 

   El poder de la plegaria en la comunicación con el infinito.

 

  Transitar por el sendero de las virtudes, la mejor ruta a la felicidad.

 

  Aferrádonos a principios correctos en tiempos de dificultad e incertidumbres.