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L A   I N T E G R I D A D   F U N D A M E N T O   

 

D E   U N   

 

C A R Á C T E R   

 

B I E N   E S T R U C T U R A D O

 

 

I N C I D E N T E   E N   L A   V I D A   D E   

 

T H O M A S   M O R O

 

B A S A D O   E N   L A   V I D A  R E A L

 

Hablando de la importancia y lo fundamental que es la integridad, Tad R. Callister, narraba una parte de la vida de Thomas Moro. El erudito Callister, nos decía que en su clásica obra:

 

Un hombre de dos reinos, el escritor Robert Bolt, exalta la integridad de Thomas Moro, aquel fiel servidor del rey Enrique VIII, de Inglaterra. Siendo un hombre ilustrado y el canciller de la Inglaterra del siglo 16, Moro, era en verdad el símbolo mismo de la honestidad y la integridad. En la obra de Bolt, Sir Richard Rich, declara que cada persona tiene un precio para venderse, al decir:

 

“¡Cada hombre tiene su precio!… en dinero… placer. Títulos, mujeres, pertenencias, siempre hay algo”. Debido a que el rey Enrique VIII, no tenía herederos varones con su esposa la reina Catalina de Aragón, este deseaba divorciarse de ella y casarse con Ana Bolena. El papa de la iglesia católica se oponía, ya que la iglesia prohibía el divorcio.

 

Muy contrariado el rey, les exigió a sus súbditos que lo apoyaran para obtener el divorcio. Pero Sir Tomas Moro, un hombre altamente admirado y respetado por el pueblo se negó a tal respaldo.

 

Su rectitud y conciencia se lo impedían, incluso a quien el rey, personalmente le solicitó su apoyo para tal divorcio. Sus razones para tal falta de respaldo tenían bases muy sólidas y él no podía traicionarse a sí mismo.

 

Las pruebas a su determinación de rechazar el respaldo a su majestad se vieron asediadas cuando sus amigos utilizando su presión y encantos amistosos, lo persuadían con toda clase de argumentos para que él cediese, pero Thomas Moro, jamás lo hizo. Al despojarlo de sus riquezas, posición y familia, su firmeza en el no apoyo seguía una constante. Juzgándolo falsamente y arriesgando su vida, aun así no cedió.

 

Su integridad no se vendía a ningún precio. Sin  dinero, poder político, amigos y familia, su lealtad a su manera de pensar y su conciencia, no admitieron ninguna rendición. Acusado falsamente de traición, Sir Richard Rich, mintiendo al cometer perjurio lo declara culpable.

 

Al este disponerse a abandonar el tribunal Thomas Moro, al verle una cadena oficial colgada al cuello, le pregunta el significado de aquella. El fiscal Thomas Cromwell, responde por él y le dice que Sir Richard, ha sido nombrado el fiscal de Gales.

 

Al ver la bellaquería de Rich, Moro, le dijo: ¿Por Gales?, Richard, de nada le sirve a un hombre dar su alma a cambio de todo el mundo. Sentenciado a la máxima pena en 1535, Thomas Moro, permaneció en prisión en la Torre de Londres, hasta ser decapitado el 6 de julio de ese mismo año.

La vida de los hombres y las mujeres es una prueba continua de su integridad. Desafortunadamente la inmensa mayoría de la humanidad tendrá motivos para lamentarse, en la vida venidera con llanto y crujir de dientes, sollozando por haber vendido su alma por un plato de lentejas, el placer, las riquezas o la fama.

 

La base fundamental de toda virtud radica en la integridad.  Ella es el cimiento de nuestro carácter. 

Tad R. Callister

La integridad: Fundamento de una vida como la de Cristo

Liahona Febrero del 2013